Europa financia el choque de dos integrismos en Gaza

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En Palestina y especialmente en Gaza, nos encontramos ante un choque entre dos integrismos. Por un lado el integrismo islámico, autoproclamado, violento y fácilmente identificable. Por otro el integrismo Israelí, ejercido desde los grandes centros financieros, gobiernos intervenidos y lobbys. En medio se encuentra Unión Europea, cómplice de la destrucción y pagana de la reconstrucción. Debemos distanciarnos de estas dos concepciones del mundo expansionistas e incompatibles con la existencia de una Europa soberana.

LA UNIÓN EUROPEA, UN GRAN NEGOCIO PARA ISRAEL

 Israel goza del estatus de socio preferente de la Unión Europea desde el año 2000. Un acuerdo que "aporta al Estado Judío muchas ventajas en su relación con la Unión Europea, tanto en la esfera política como en la económica". No es su único acuerdo con Europa. Diversos tratados comerciales, entre los que destaca el Acuerdo Euromediterráneo, han elevado a Israel por la puerta trasera a un estatus económico ante la UE similar al de un país asociado.

El conjunto de  las exportaciones de Israel a la UE, suponen unos  ingresos 33.000 millones de euros (según cifras de 2012). El 20% de esos ingresos proviene de la industria de armamento. Los intercambios comerciales entre España e Israel  (cifras de 2014) se elevan hasta los 1.000 millones de euros, ambos sentidos.

Las industrias de armamento son una de las principales fuentes de exportación para Israel. Cuentan con el aval de “tested in combat”, o dicho de otra forma, es armamento probado en Gaza. Israel exporta las tres cuartas partes de las armas que fabrica. Esa exportación le reporta unos beneficios anuales de 6.000 millones de euros. Los mayores compradores de drones israelíes, son países de la UE.

LA UNION EUROPEA, GRAN BENEFACTOR DE PALESTINA

La ayuda europea también se derrama generosamente en Palestina, donde España es uno de los grandes benefactores. De bolsillos españoles han salido desde 2005 más de 600 millones de euros, según estima la propia OLP.

El Fondo Monetario Internacional (FMI), también ha instalado allí su línea de negocio. Recientemente  ha realizado un llamamiento a los países donantes para aumentar los fondos destinados a la recuperación de la economía en  la Franja de Gaza. Según el FMI, el coste económico de la reconstrucción (tras la última intervención israelí ), se estima en 4.000 millones de dólares. De ellos un 27% ya se habría desembolsado hasta el pasado mes de abril. Gran parte de la dotación de fondos de este FMI, provienen de países miembros de la Unión Europea.

EUROPA ¿CÓMPLICES DE LA DESTRUCCIÓN?... PAGANOS DE LA RECONSTRUCCIÓN

Este tipo de ayudas a unos u otros, resultan ya de por si controvertidas, pero los más sangrante del caso es que desde que comenzó la segunda Intifada, el Estado de Israel se ha dedicado a destruir sistemáticamente infraestructuras civiles básicas palestinas, entre ellas los proyectos financiados por sus socios comerciales, los países de la UE.  Según los datos facilitados por fuentes diplomáticas en Jerusalén al Huffington Post, sólo en Gaza  Israel ha arrasado cerca de 75 de estos proyectos de cooperación. De ellos 9 eran de titularidad íntegramente española.

Alemania ha visto cómo las bombas acababan con 17 de sus proyectos en Gaza. También han sido destruidas al menos  5 iniciativas de Suecia, 4 de Francia, 5 de Holanda, 2 de Austria, dos de Dinamarca y otras de Bélgica, Finlandia, Noruega, Italia, Grecia o Luxemburgo.

Estos datos  convierten a los ciudadanos europeos en paganos de la reconstrucción y cómplices de la destrucción. Ante tamaño despropósito no se pueden encontrar apenas ninguna reclamación formal de los gobiernos europeos por estas pérdidas. Incluso asistimos a respuestas tan surrealistas, como la que en su día fue comisaria europea de Exteriores, Benita Ferrero-Waldne que llegó a justificar su falta de empatía en que “los proyectos financiados por la UE pertenecen legalmente a la Autoridad Palestina y no hemos tenido constancia de ninguna petición por su parte de una reclamación contra Israel".

EL PORQUÉ DEL SILENCIO EUROPEO

 A parte de algunas protestas cosméticas sin consecuencias, la realidad es que los representantes de la comunidad internacional no han llamado al orden de forma realista al Estado Judío, ni desde Washington ni desde Bruselas. El silencio internacional no tiene su origen en el potencial bélico o económico de Israel, que cuenta solo con 8.3 millones de habitantes. Si bien es cierto que debido a su política el peso de Israel entre los judíos del resto del planeta no es el mismo que antaño y que empiezan a escucharse voces discordantes entre ellos, Israel continua siendo la referencia geográfica de grandes intereses económicos que intervienen de forma determinante en el destino de muchos países, desde centros financieros, corporaciones trasnacionales, medios de comunicación y lobbys.

Esta maquinaria de presión está asentada desde hace décadas en los Estados Unidos. No había conseguido similares niveles de eficacia en Europa, pero en los últimos años hechos como los relatados parecen indicar que lo han logrado.

El registro europeo de lobbys  ha alcanzado ya las 7.500 inscripciones. Este censo de carácter voluntario comenzó  en 2012. El término lobby (salón de espera), tiene su origen en aquellas personas que esperaban a un político en el lobby del parlamento con intención de influir sus votos. Hoy llamamos lobby a un grupo organizado de personas que intentan intervenir en las decisiones del poder ejecutivo o legislativo con el objeto de conseguir políticas favorables a sus intereses.

La fórmula del lobby permite a los poderes económicos dirigir la política de una manera mucho más eficaz y menos costosa que si hubieran de intervenir a través del voto del electorado. Al fin estos lobbys  no son otra cosa que una  ilegítima influencia, ejercida por los que disponen de más recursos, en claro detrimento de la democracia y la soberanía popular.

En Europa la primera y principal iniciativa de crear un lobby judío en Bruselas partió del American Jewish Committtee (AJC), integrado en el poderoso lobby judío de EEUU. Esta organización abrió su primera oficina en Bruselas en 2004. Su objetivo es practicar en Europa idénticos mecanismos de presión a los empleados en Washington.

 El AJC fundó el Transatlantic Institute (TAI), una organización que impulsa publicaciones proisraelíes vinculada al movimiento neocon. Hoy ambas organizaciones mantienen reuniones periódicas con altos funcionarios de la UE, jefes de estado y ministros que vistan Bruselas. De esta forma intervienen no sólo vía parlamentaria en la política conjunta de la UE, sino también en la de los distintos países europeos por separado.

En los últimos años se han instalado también en Bruselas el European Jewish Congress y B'nai B'rith. Además, se ha creado European Friends of Israel. Aunque esta última es una alianza formada por eurodiputados adscritos nominalmente de diversas tendencias, son predominantemente liberales. Podemos encontrar muchos más, como la Coalición Europea por Israel o Cristianos por Israel.

 CHOQUE ENTRE DOS INTEGRISMOS

En Palestina y especialmente en Gaza, nos encontramos ante un choque entre dos integrismos. Por un lado el integrismo islámico, autoproclamado, violento y fácilmente identificable. Protagonizado por este caso por Hamas, organización que se declara islámica y yihadista. Declarada terrorista por la UE en el periodo comprendido de 2003 a 2014. Acusada por  organizaciones de derechos humanos, como Human Rights Watch o Amnistía Internacional, de cometer crímenes de guerra incluso con los discrepantes dentro de su propia población. Con cuyos postulados y métodos simpatizan gran parte de los palestinos. Por otro lado el integrismo israelita. Ejercido desde grandes los centros financieros, gobiernos  intervenidos  y lobbys

No es el objeto de esta reflexión tomar partido por una u otra parte, porque quizás lo más razonable sería sencillamente tomar distancia. Pero debemos prestar atención a la absurda postura de Europa en el conflicto. Atrapada voluntariamente entre dos concepciones del mundo expansionistas e incompatibles con su soberanía. Una Europa cómplice con su silencio y sus negocios de las respuestas militares de Israel y a la vez benefactores del islamismo de Hamas y paganos mudos de la reconstrucción de Palestina.

El popular término pagafantas nació en Youtube y fue llevado al cine por  Borja Cobeaga. Aún no podemos encontrarlo en diccionario de la RAE, pero si un día llega a incluirse, tal y como van las cosas, no sería de extrañar que lo definieran de la siguiente manera...

Pagafantas:  De uso coloquial. Se dice de aquel que actúa para agradar a otro, en contra de su propio interés. Que solo paga. Que carece de la capacidad de influir o de decidir. Se emplea como sustantivo y podemos encontrar sinónimos como subalterno, tonto útil o ciudadano europeo.